¿Quién no ha deseado alguna vez quedarse un rato más, o incluso mucho más, acurrucado en la cama cuando el despertador suena más fuerte que nunca? Por muy tentador que parezca, en realidad es una pésima idea, una que conviene olvidar por el bien del preciado sueño. Porque para conciliar el sueño más fácilmente, nada mejor que adoptar un horario de sueño regular. Este buen hábito ayuda a nuestro cuerpo a anticipar y programar con mayor facilidad los mecanismos que nos permitirán conciliar el sueño. Pero recuerda que no todos somos iguales en cuanto al sueño, ya sea en cuanto a la cantidad de horas necesarias por noche o a la hora ideal para acostarse y despertarse.
Estas variaciones individuales se manifiestan en que algunas personas necesitan y desean acostarse y despertarse temprano, mientras que otras tienen más energía por la noche y prefieren levantarse tarde. Pero conocer tus necesidades de sueño no es suficiente para facilitarlo, porque la otra regla esencial es evitar horarios de acostarse y despertarse excesivamente variables. Es mejor levantarse a la misma hora todos los días para mantener un ciclo de sueño/vigilia sincronizado, para desgracia de quienes duermen hasta tarde los fines de semana. Por lo tanto, se les aconseja no retrasar su despertar más de dos horas respecto a su duración habitual de sueño, incluso si eso implica echarse una siesta a primera hora de la tarde.
Además, dormir hasta tarde puede provocar una alteración de nuestro reloj interno, lo que resulta en un retraso en el sueño el domingo por la noche y el riesgo de un despertar muy difícil el lunes por la mañana. Tenga en cuenta que mantener un horario regular es aún más importante para despertarse que para acostarse, ya que es a esta hora cuando el cuerpo se expone a la luz, una señal necesaria para restablecer el reloj interno. Y si se desarrolla una desincronización crónica entre nuestros ritmos biológicos y los de nuestro entorno, tenga cuidado con los trastornos del sueño más graves que no deben ignorarse, como la somnolencia diurna excesiva.
Hablando de desincronización, el jet lag afecta a quienes vuelan y cruzan múltiples zonas horarias. Una vez que llegues a tu destino, las recomendaciones para asegurar un buen descanso nocturno varían según la dirección del viaje: Este u Oeste. Si viajas al este, expóntete a abundante luz natural por la mañana, y si viajas al oeste, expóntete a la luz solar al final de la tarde para retrasar la hora de dormir. En cuanto al horario de verano, aunque pronto desaparecerá en Europa, es posible ayudar a tu cuerpo a adaptarse al nuevo horario manteniendo un horario de sueño regular antes y después del cambio y comiendo con regularidad.
En cualquier caso, recuerda que una noche de sueño ideal es aquella que te deja sintiéndote renovado y productivo a la mañana siguiente.
Alexandra BRESSON & Pascale Pommier de Santi
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