Los franceses duermen cada vez menos: la media ha descendido a 6 horas y 50 minutos, y una cuarta parte duerme menos de 6 horas. Más de la mitad se despierta cansado y el 38% sufre trastornos del sueño, especialmente insomnio. Las mujeres, los jóvenes y los trabajadores del turno de noche son los más afectados.
Esta falta de sueño se debe al ruido, la luz artificial, el uso de pantallas, los horarios de trabajo irregulares y las olas de calor. Las consecuencias son significativas: riesgos cardiovasculares, problemas de salud mental, disminución de la concentración y accidentes.
La calidad del sueño también se está deteriorando: noches fragmentadas, un ritmo desequilibrado entre fin de semana y entre semana, y fatiga matutina frecuente. La falta de exposición a la luz natural altera el reloj biológico, mientras que el 58% duerme con el móvil encendido, fuente tanto de luz como de ruido.
La contaminación acústica y las olas de calor agravan aún más estas dificultades nocturnas. Ante esta situación, el INSV hace un llamamiento a una mayor concienciación pública y a la promoción de una auténtica higiene del sueño.
Pascal Lemontel
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